Su marca es la crisis

Responsive image
¿Los bolivianos hemos olvidado los oscuros tiempos del neoliberalismo?
¿Cuál es el rostro de la crisis que ahora trata de engañar al pueblo boliviano?
¿Los bolivianos hemos olvidado los oscuros tiempos del neoliberalismo?
¿Cuál es el rostro de la crisis que ahora trata de engañar al pueblo boliviano?

Durante la década de los ’90 del siglo pasado, e inicios del siglo XXI, el neoliberalismo llevó adelante una serie de políticas que atentaron contra el patrimonio del Estado boliviano. Así, tuvimos como presidentes a una serie de personajes altamente cuestionables por sus características e historia dentro de la política. Algunos reciclados de la dictadura y transfigurados en demócratas, otros traicionando a la izquierda y las luchas sociales para “cruzar ríos de sangre” por apetitos personales y angurria de poder limpiándose la boca con la bandera de la democracia.

Entonces, dentro de esa etapa oscura en el país donde la política era sinónimo de cuoteo, prebenda y negociado de espacios para detentar el poder se realizaron un sinfín de medidas que dejaron secuelas en las arcas públicas y endeudaron al país por varias generaciones. Así, el año 2002 llegaría a la presidencia, nuevamente, Gonzalo Sánchez de Lozada de la mano de Carlos Mesa como Vicepresidente con poco más de 22 % de apoyo directo ejercido en las urnas. Ante esa situación, como se acostumbraba en esos tiempos, dentro del Congreso se negoció entre el MNR y NFR y otros partidos estableciendo una mega coalición que permitió a Sánchez de Lozada ser nombrado Presidente.

En ese contexto, fuimos testigos, tiempo después, de un documental en el que se muestra el trabajo de la consultora norteamericana Greenberg Carville Schrum (CGS) que mediante argucias de marketing político y otros lograron una victoria inesperada para la dupla del MNR. Entonces, en el documental titulado “Nuestra marca es la crisis” concluimos que el gobierno de entonces siempre tuvo como bandera a la crisis, primero prometiendo salir de ella y luego profundizándola hasta su hecatombe en febrero y octubre de 2003. Con todo ello, debemos tener presente que la política tradicional y anulada con la renuncia de Sánchez de Lozada y luego con la de Carlos Mesa siempre estuvo antecedida por la demagogia y manipulación al pueblo.

En ese tiempo Carlos Mesa fue parte fundamental de todo ese periodo crítico en Bolivia que incluye crisis económica, política y social con más de 64 muertos para pretender seguir en el poder, con un gobierno carente de un mínimo de legitimidad y que trajo inestabilidad y luto a las familias bolivianas. Así, Carlos Mesa traicionó a Sánchez de Lozada para llegar a ser posesionado como presidente sin tener ni un solo voto  que lo respalde; pero luego de unos meses de gobierno terminó por renunciar siendo incapaz de gobernar Bolivia demostrando su total desconocimiento e ignorancia de lo que es Bolivia y pretendiendo justificarse de una u otra manera. Este mismo personaje se negó a colaborar con el juicio de responsabilidades que se llevó adelante contra el ex presidente Sánchez de Lozada, siendo cómplice de la impunidad hasta el día de hoy.

Luego de casi 14 años de estabilidad económica y legitimidad sociopolítica, son estos mismos personajes, que todavía se atreven a embanderar el cambio y la juventud, quienes pretenden engañar nuevamente al pueblo prometiendo lo que nunca pudieron lograr cuando fueron gobierno. Ahora es tiempo de que la memoria histórica y la dignidad de nuestros pueblos emerja con fuerza y unidad para frenar estos intentos descarados que con seguridad profundizarán las crisis que vivimos en el país desde octubre del pasado año donde, cómo no, Carlos Mesa fue parte central de la gestación del golpe de Estado.

Nuevamente pretenden establecer las rancias mega-coaliciones para llegar a la presidencia a costa de negociados a espaldas del pueblo. Por suerte, luego de las masacres de noviembre y todos los hechos de los 10 meses de gobierno transitorio y dictatorial, el pueblo ha vuelto a unirse en torno a la dignidad de los caídos en Sacaba y Senkata y todas las violaciones de derechos humanos que se vivieron en este corto lapso. Bolivia vive tiempos determinantes en lo que será el futuro de las actuales y futuras generaciones por lo que no podemos permitir que los caballeros de la crisis nos retrocedan a esos tiempos de negociados y venta del país a intereses foráneos. Su marca es la crisis y solo queda la unidad y lucha del pueblo en su conjunto para frenar de una vez estos intentos, nuevamente, de impunidad a cambio de allanar el camino de todas las formas posibles, como siempre estuvieron acostumbrados a desangrar el país y postergar el desarrollo y la dignidad de Bolivia y su población.