El riesgo del retorno a la República neoliberal y colonial

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¿Qué significa el retorno a la República neoliberal y colonial?
¿Qué significa el retorno a la República neoliberal y colonial?

La miopía histórica de las élites y su desprecio por la Bolivia pluricultural, se han constituido en un serio peligro para la vida y la integridad del país. Su ineptitud frente a la gestión de la pandemia, su carácter violento y autoritario se enmarca en un proceso de regresión y desmontaje de lo que la sociedad boliviana en sus amplias mayorías orientaba a construir, un país inclusivo que reconoce su diversidad cultural y geográfica y por tanto la existencia de pueblos y proyectos de vida pluridiversos articulados por un Estado concebido como Plurinacional.

Las pretensiones de los sectores conservadores y de su gobierno, se expresan en: políticas de endeudamiento externo que nos vuelven nuevamente dependientes y deudores de organismos internacionales; disminución severa de la economía con un crecimiento de apenas 1.1%. y caída del Índice Global de Actividad Económica del 5.6%; achicamiento de la Administración del Estado, con la reducción de Ministerios y recorte presupuestario; y respaldo normativo de facto con el Decreto 4272 que propone por encima de la Constitución Política del Estado, un plan de retorno al neoliberalismo bajo el nombre engañoso de “Programa Nacional de Renovación y Reactivación del Empleo”.

Esta norma propone, como ocurrió en la etapa neoliberal, que la crisis recaiga sobre los más pobres, flexibilizando las relaciones laborales para despidos, precarizando el mercado laboral y beneficiando a los clanes de familias oligárquicas. En esto ha sido útil la manipulación y opción represiva del manejo de la pandemia, desatando la persecución política de líderes sociales y negando la democracia popular.

Respecto a lo plurinacional, las vehementes declaraciones de connotados políticos conservadores y de la propia presidenta del Estado, anuncian el retorno a la “Bolivia republicana”, alocuciones acompañadas de calificativos denigrantes para los sectores populares, lo que reaviva la confrontación de las dos Bolivias; la Bolivia de las élites minoritarias blanco-criollas, aliadas con el poder externo transnacional y la otra Bolivia de una mayoritaria población rural y urbana fundamentalmente originaria y popular.

Estas expresiones retrotraen en la memoria histórica de los pueblos indígenas, el nacimiento de la “república” como una prolongación mucho más agresiva del modelo colonial. Ese ordenamiento postcolonial terminó afianzando una sociedad de castas, que pregona la igualdad ciudadana, pero desprecian a indígenas y campesinos, a pesar de la aparente universalidad de la igualdad.

En Bolivia en las últimas décadas, se había avanzado bastante en superar esos moldes de sociedad discriminatoria y racista, como resultado de la lucha incesante principalmente de los pueblos indígenas en busca de sus derechos.

La ratificación del Convenio 169 de la OIT a través de la Ley 1257 en 1991 determina que el Estado Boliviano asume el conjunto de disposiciones contenidas en el convenio de tal manera que, en las reformas a la Constitución Política del Estado de 1994, Bolivia se reconoce por primera vez, como multiétnica y pluricultural”.

La actual Constitución Política del Estado emergida de un gran pacto social profundamente democrático, como fue la Asamblea Constituyente y aprobada en 2009, ratifica todos los derechos reconocidos desde el Convenio 169 y la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos indígenas, como es la garantía de la libre determinación y sus autonomías, como parte del modelo del propio Estado al definir que: Dada la existencia precolonial de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación…que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales”.

Se reconoce las formas de organización económica comunitaria desarrollada ancestralmente por los pueblos indígenas, al establecer que el “modelo económico boliviano es plural, orientado a mejorar la calidad de vida y el vivir bien de todas las bolivianas y los bolivianos”, la misma que “está constituida por las formas de organización económica comunitaria, estatal, privada y social cooperativa”.

El Estado Plurinacional, procura articular y complementar las estrategias civilizatorias: republicana y comunitaria, que habían vivido en colisión permanente, la una desarrollándose a expensas de la otra, lo que ocasionó un conjunto de injusticias históricas.

Estas son las condiciones fundamentales de este modelo de Estado Plurinacional, social comunitario, que la oligarquía boliviana se niega a aceptar y pretende restituir nuevamente y de manera violenta, el modelo republicano neoliberal y oligárquico. Por eso han ido impidiendo que el pueblo boliviano se pronuncie democráticamente para reafirmar esos avances históricos.

El gobierno, acorralado por distintos frentes sociales e institucionales, ha tenido que ceder, primero a la realización de elecciones que iban sistemáticamente siendo postergadas y luego, la actual presidenta renuncia a su candidatura ante la dispersión de los grupos regresivos y el temor del retorno de las fuerzas democráticas. Sin embargo, no deja de estar presente la sombra de un fraude electoral o la negación violenta a la continuidad de ese proceso de avances sociales.

Con base en el texto de Gonzalo Vargas Rivas (27 de septiembre de 2020)